OBJETIVOS

Lo tengo claro. Inspirar tu vida.

¿Por qué?

Para empezar, soy una defensora de los sueños y de los dones o talentos con los que naciste.
Y sé que la mayoría de nosotros, en algún momento, los dejamos atrás. Pero están ahí y te aseguro que puedes recuperarlos.

Pero, ¿por qué es necesaria la inspiración en tu vida? ¿No es algo sólo para artistas?

Déjame que te explique.

Sí, la inspiración tiene las alas con las que el poeta vuela, retazos de esos mundos que el pintor muestra sin palabras, la grandeza que el arquitecto refleja con sus construcciones o esa conjunción perfecta que, a través de melodías, el músico te eleva…

Pero también es la chispa que al científico se muestra como solución a un determinado dilema. La idea de negocio que hace enriquecer a una persona e incluso, evolucionar a la humanidad. El toque de gracia con el que el cocinero consigue deleitarte...
La frase ingeniosa de un padre o una madre que disuelve la rabieta de su hijo. O tocar una tecla, un link, abrir un libro… y encontrar las respuestas que necesitabas.

La inspiración es aquello que transciende nuestro intelecto. Y te ahorra mucho esfuerzo, mucha lucha.

¿Cuántas veces te has exprimido el cerebro pensando y pensando para encontrar una solución y no has obtenido recompensa? Y después, justo en el momento en que ya no pensabas en eso, ¡eureka!, ¡lo encontraste! Resulta que era algo que no se te había ocurrido por más que le dieras vueltas (fíjate que me refiero tanto a cosas grandes como a la forma de afrontar lo cotidiano del día a día)

Por tanto, la inspiración es fluir. Es armonía. Claridad. Una guía, un mapa. Es la clave para evolucionar.

Si todo lo mejor ocurre cuando menos lo esperas (y cuando menos lo piensas), ¿para qué vivir con tanto malgasto de energía? ¿Por qué no usar esa misma energía para dar el siguiente –e imprescindible- paso? La acción.

Hay veces que lo haces simultáneamente. Vas caminando y de pronto -sin saber por qué-, te giras. Cambias el rumbo. Y para tu sorpresa, te encuentras con la persona que buscabas. Por ejemplo.
Ahí, tal como te llegó la idea, la hiciste. No paraste a pensar, ¿y por qué voy a cambiar?, ¿y si me pasa algo?, ¿y si..? Lo hiciste y ya.

Como resultado, lograste lo que querías: encontrar a esa persona.
También puede ocurrir lo contrario. Que la inspiración te diga que no hagas tal cosa para prevenirte de algo malo.

Ocurre constantemente en el día a día, a tu alrededor, aunque no repares en ello. Con el tiempo, si no liberas el acúmulo de interceptores de la inspiración, los flashes se atrofian. O mejor dicho, se bloquean.

Pero pongamos por caso que has tenido una idea genial, sin embargo, tienes miedo de que no funcione (de hecho crees que no vas a triunfar), sientes inseguridad e incluso, llevado al extremo, pánico. Así que la descartas.

¿Esa inspiración ha hecho algo por ti en tu vida? ¿Te ha ayudado a transcender?
No. Porque tú no le has dejado.

Así que mi objetivo es ayudarte a que la inspiración llegue a tu vida. Mostrarte las técnicas para desechar de un plumazo todo aquello que la espanta, que la aleja de ti. Y, además, identificar y eliminar las barreras interiores que te impiden dar paso a la acción.


¿Quieres vivir una vida común o una vida inspirada? Tú decides.