CÓMO HACER HO'OPONOPONO




Si ya leíste mi anterior entrada donde explicaba qué es ho'oponopono y cómo funciona, entonces estás preparad@ para entrar en la parte práctica.


Seguro que recuerdas que ho'oponopono era como la llamada a los expertos para que arreglasen los errores de la película, ¿verdad? Pero la pregunta sería: ¿qué números debo marcar? ¿Cómo hago esa llamada?

En esta técnica lo que más se usa son las palabras mágicas -repitiéndolas mentalmente-, y hay varias: hielo azul, gotas de rocío, fuente perfecta, llovizna, llave de la luz, papel para moscas... Sin embargo, las básicas son: lo siento, por favor perdóname, gracias y te amo. Sobretodo, estas dos últimas.

El ho'oponopono nos ofrece otras herramientas para borrar los problemas, como por ejemplo usar el lápiz con goma de borrar, beber agua solarizada azul, la respiración "ha", las oraciones de Morrnah Simeona, la meditación del niño interior,..., pero me centraré en las palabras.

Cuando decimos "lo siento, por favor perdóname, gracias, te amo", estamos llamando al experto. Estamos dando permiso para que arregle el problema (algo muy típico del ho'oponopono es que te inspira ¡y mucho! ¡Es increíble!)
Sólo tienes que repetirlas mentalmente, -todas las veces que necesites- hasta sentirte en paz.

Es recomendable hacerlo siempre que puedas -también es preventivo y es una filosofía de vida-: mientras vas de camino al trabajo o a la casa, mientras cocinas o haces las tareas del hogar, cuando le estés dando vueltas a la cabeza y, por supuesto, cuando estés frente al problema...

Si estás preocupándote por algo, simplemente dile a tu preocupación: "gracias y te libero. Te dejo ir. Gracias, gracias, gracias, te amo, te amo, te amo". Todas las veces que necesites hasta que te sientas en calma.

No hay un orden en concreto para decir las palabras, incluso no es necesario decirlas todas, ni siquiera las básicas. Déjate guiar por tu interior y repite aquella o aquellas palabras que te apetezcan en este momento.

Cuando dices lo siento en realidad estás diciendo "lo siento por aquello que hay en mí que está provocando esto", (aunque no sepas qué es "eso" que hay en tí).
Estás llamando al Universo (al fin y al cabo, la inspiración no es nada palpable, está en el aire hasta que decides plasmarla en la realidad física) y estás diciendo: "lo siento por estos errores de la película, por favor corrígelos, tú eres el/la experto/a" (si no has leído la entrada anterior, te recomiendo que lo hagas para que puedas comprender mejor)

Lo mismo ocurre con el: por favor, perdóname. Y recuerda: ¡no es culpabilidad! Es reconocer que hay algo en ti que atrae eso y quieres dar permiso para borrarlo, para dejar de engancharte a ese programa, a esa película. Sólo eso.

El gracias es amplio. La gratitud tiene un poder inmedible. Muchos autores han escrito sobre esto. La energía del agradecimiento es capaz de auténticos milagros. Cuando dices gracias y lo repites, además de estar haciendo la llamada al Universo, también estás reconociendo que ese problema es una gran oportunidad para borrar lo que quedó mal. Es la oportunidad de hacer un peliculón taquillero, si te sirve el ejemplo.

Heredaste una película con errores y gracias a la intervención "de los expertos", vas a hacer una súper producción y gracias a eso (de nuevo el gracias, valga la redundancia) tu vida recobra sentido y tu trabajo en esta vida deja un legado de paz a los que vienen.

¡Hay tantas memorias, películas viejas por arreglar! Pero el proceso puede ser muy divertido si no te lo tomas como una carga (si lo sientes así, entrégalo también al Universo, todo son películas reproduciéndose: gracias, te amo)
Además, te alegrará ver la forma que tiene esa Sabiduría Universal de arreglar las cosas ¡para nada resulta aburrido! Acabarás recuperando tu entusiasmo infantil si sueltas, confías y te mantienes con los ojos abiertos dispuest@ a dejarte sorprender.

Y por último, te amo. Es el principal. Te amo. Reconoces que el problema es una oportunidad para avanzar, para evolucionar. La vida te está esperando para que subas los escalones hasta llegar a la súper producción. Allí donde lo perfecto es posible. Y esos escalones pueden convertirse en escaleras mecánicas si cada vez que te supone un esfuerzo, te acuerdas de dar permiso.

Así de fácil. Porque ni siquiera es necesario que estés sintiendo amor cuando dices te amo al problema. ¡Sólo dilo, repítelo en tu mente!

Según el dr. Ihaleakalá (sucesor de Morrnah Simeona, la mujer que dio a conocer ho'oponopono en occidente y lo adaptó a la vida moderna) ése es nuestro cometido en nuestra vida. Limpiar, borrar, dar permiso. La humanidad necesita ser liberada de todo el dolor y sufrimiento que viene arrastrando desde tiempo ancestrales.

Recuerda: lo que borras de ti, borras de los demás.


¿Qué te parece la filosofía del ho'oponopono? ¿La conocías?


imagen obtenida de www.bancodeimagenesgratis.com

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